VISIONARIOS DE LA EDUCACIÓN FÍSICA

                                                

PROFESOR  JOAQUIN  CABEZAS  GARCIA 

 

Por el profesor Horacio Lara Diaz

(Escrito para publicarse en la Revista de la Universidad Central)

 

 

Escribir sobre el insigne Maestro, creador de la Educación Física Científica en Chile, es un tremendo honor y a la vez una tremenda responsabilidad, pero todo ello se ve superado, con creces, cuando se trata de dejar constancia de su impronta en una joven Revista que empieza a imponerse en la Educación Física Chilena, y seguramente, en poco tiempo más, se hablará de ella en la educación física de Latinoamérica, como hace 100 años se hablaba de Joaquín Cabezas García.

Antes que Don Joaquín, son escasos los nombres relacionados con la Educación Física que se pueden mencionar. El primero, sin ninguna duda es Don Carlos Francisco Ambrosio Lozier, un militar del Ejército Napoleónico, formado en la Escuela Francesa de Amorós, en el Gimnasio Militar Francés, que llegó a Chile por invitación de José Miguel Carrera, a ayudar en la causa emancipadora. Pero, extraviado varios años en su llegada, sólo lo hace en 1824, cuando ya Carrera había sido fusilado y la Independencia consolidada. Por ello el Gobierno chileno, aprovecha su presencia y lo nombra en 1825 rector del Instituto Nacional, “el primer foco de luz de la Nación”. Es allí donde Lozier realiza las primeras clases de “Gimnástica” que se realizarían en el País.

En 1829; Don José Joaquín de Mora, comienza a recomendar las clases de Natación y los ejercicios físicos obligatorios a los alumnos de su Liceo de Chile, del que era Rector y propietario. De allí un salto hasta 1854 cuando Don Juan Godoy, reforma el Plan de estudios de la Escuela de Preceptores-primera Escuela Normal de Chile, fundada en 1842 por Domingo Faustino Sarmiento – e incluye las clases de Gimnasia como asignatura obligatoria para los futuros normalistas.  Junto con ello, llegan dos nuevos educadores físicos a las escuelas normales de Santiago y Chillán, se trata de Nicetaz Krziwan y Carlos Garnham.  

Seguramente muchos egresados de esas generaciones, hicieron algunas de las primeras sesiones de gimnasia militar con los batallones escolares de la época, pero un 27 de Diciembre de 1867, estaba naciendo en Valparaíso, el que sería el Primer Gimnasiarca de América, el Maestro JOAQUIN CABEZAS GARCIA. Poco se sabe de los primeros años de Don Joaquín. La historia recién se hace cargo de él a los 15 años cuando ingresa a la Escuela Normal de Preceptores, en 1882. El paso del Gran Maestro por los patios normalistas, no son muy halagadores, porque la Gimnástica, como se llamaba por aquellos años no estaba entre sus ramos predilectos, y dice Don Blas Serón, que “Don Joaquín era un muchacho alegre, de mediana estatura, ancho de espaldas, pero poco amigo del pórtico”. Recordemos que el pórtico sueco, era una estructura de madera de más o menos cinco metros de alto, por cuatro de ancho de la que colgaban 3 a 4 cuerdas de trepa  o escaleras marineras en las que los jóvenes estudiantes debían hacer toda clase de desplazamientos para llegar lo más arriba posible. El Pórtico tenía añadido a continuación uno o dos paños de espalderas en los que se realizaban los ejercicios de suspensión y flexibilidad. “Lo que son las cosas,” agregaba Don Blas, con una sonrisa. “Así es, quién se iba imaginar, que ese joven más amigo de la literatura , el francés, , la caligrafía y las serias discusiones pedagógicas iba a ser con el tiempo el fundador de la primera Escuela de Educación Física de Chile y de  América Latina”.

Coherente con lo expresado por el maestro Blas Serón, encontramos en la Memoria de Titulo de la profesora Eliana Gómez, única biógrafa de Don Joaquín, que agrega: “ en algunas ocasiones durante los tres primeros años de estudio, bajo el régimen ultra , , disciplinario de Don Rafael Victorino Garrido, director en aquellos años de la Escuela Normal, el señor Cabezas tuvo que sufrir más de una postura de rodillas, o en ocasiones un encierro y hasta de algunos guantes, por no concurrir a la gimnástica que en ese tiempo desarrollaba don Emilio Jarpa y que don Joaquín encontraba desagradable”.

En 1885, ya profesor, Don Joaquín recorría los cerros de Valparaíso, visitando escuelas y dialogando con profesores y directores y convenciéndolos que “La educación del Pueblo, debía consistir en algo más que enseñar a leer y escribir y a memorizar datos e informaciones. Chile, agregaba, debía progresar física y biológicamente”.

En 1886 es destinado a una escuelita de Limache, muy humilde y extremadamente pobre. Eran sólo una pocas tablas paradas y un suelo de tierra. Sus alumnos eran los hijos de los carrillanos que construían el ferrocarril de Santiago a Valparaíso. El los entusiasmó y comprometió a construir bancos, asientos y pintar las tablas, para que los niños pudiesen disfrutar de un ambiente adecuado, que él creí fundamental para un buen aprendizaje. Pocos meses después, comprometió a varios padres a que asistieran a clases de alfabetización que él les ofreció gratuitamente en las horas de la tarde.  Conocedor el Ministerio del éxito del Maestro en aquella humilde Escuela, lo premió enviándolo en comisión de servicio a la Fragata Pilcomayo, para que acompañara a los Grumetes en su crucero de Instrucción hasta san Francisco, California.  Durante esta travesía Don Joaquín no sólo enseñó a leer y escribir a los analfabetos marineros, sino que preparó con ellos su Primera Revista de Gimnasia o Tatoo como se denomina hoy en la jerga naval a dicha formación. “Era lo mejor de su época, pero de la cual me moriría de vergüenza hoy día”, recordaba en su discurso de los 30 años del Instituto, en 1936.

Al cumplir 21 años, fue enviado a Suecia, a estudiar con el Gran Otto Salomon en Naas. Aprovechó la oportunidad para agregar a las clases de Artes Plásticas y Trabajos Manuales, una especialización en Gimnasia, en la que obtuvo el mayor de los éxitos, de tal modo, que el Gobierno belga, le confió la dictación de cursos de capacitación para todos sus profesores. Hasta hoy se recuerda en Bélgica, la presencia del Ilustre Profesor Chileno.

De regreso a Chile, sólo le asignaron unas pocas horas en el Instituto Nacional, desde donde inició una fuerte campaña en pro de las clases de “Gimnasia Sueca” y en contra de la “gimnasia alemana” de corte militar que difundía desde el Pedagógico el austriaco Francisco Jenschke, miembro de la Misión Pedagógica Alemana, contratada por el Gobierno chileno.  Producto de esta versión chilena de la “Guerra de las Barras”, el Rector Don Manuel Barros Borgoño, le ofrece la asignatura de Gimnasia en el Instituto Pedagógico, en 1902. Desde esa tribuna, convence al Gobierno del Presidente Riesco, que lo que Chile necesita es crear un gran Instituto que forme maestros especializados  en las asignaturas de Dibujo, Caligrafía, Trabajos Manuales, Música y Gimnasia. Con la ayuda de algunos políticos, logra que el Presidente Germán Riesco, en Mensaje a la Nación en 1905, declare la necesidad de crear un Instituto Superior de Educación Física y Manual para Chile.

Es así, como el 6 de marzo de 1906  este joven maestro primario chileno, inaugura el Instituto de Educación Física, el primero de América Latina. Desde allí han egresado cientos y miles de nuevos maestros, que hoy han ido dando clases en todas las  escuelas, colegios e institutos profesionales de la Nación, a la vez que creando más de cincuenta nuevos Institutos formadores de estos especialistas tan necesarios para la salud y grandeza de las personas y del País.